Comparte Imagen destacada: “Antro de fósiles”, de Maruja Mallo (1930) Hace unos meses regresaba a casa en tren sumergida en mis pensamientos, que giraban en torno a la muerte: esa gran desconocida tan familiar. Por aquellos días, una amiga del alma estaba atravesada por un dolor inconsolable –hoy sigue siendo inconsolable–, y a otra amiga del alma aprendiendo sobre la marcha cómo paliar tanto dolor. Me sentía impotente estando tan lejos de ambas, y confiaba en que pronto podríamos juntarnos…