Comparte Cada vez que nos enteramos de un nuevo caso de violencia de género en que tanto la víctima como el asesino maltratado mueren en manos de este último, decimos lo mismo: “¿Por qué no se mata él primero?” o bien “Si se lo hace a una hija/madre/prima/etc mía lo mato yo directamente”. Bueno, esta última expresión la decimos en petit comité y, aún así, “medio en bajito”, que está mal visto desearle la muerte a alguien por mucho que ese alguien…