Comparte Te sientas ante la tele, expectante, nerviosa, inquieta, con ganas de que empiece la función. Por fin unas horas refugiada en la cultura y apartada del mundo. Comienza ya: aplausos, música…”¡Con todos ustedes [y todas, supongo yo desde mi sofá], Eva Hache!”. Más aplausos, vitoreos. Crece la emoción… Y entra ella, la espectacular e inigualable Eva Hache. Y lo hizo de la mano de su mejor arma: el humor.