Sé que es un mecanismo de control y que estamos todas y todos pinchadxs. Soy consciente de que se trata de un Gran Hermano mucho mayor del que George Orwell describiera en su novela 1984. Sin embargo, esa inmensa red social que todo lo sabe llamada Facebook, ayer me regaló una de las mayores sonrisas en mucho tiempo. Aún me dura, y algo me dice que la llevaré puesta por mucho. Esta sonrisa lleva sello y nombre propios: Lorenza Machín.

¡Qué contarles! Aparqué el coche en una zona gratuita y me eché a caminar por esos adoquines tan característicos del Puerto de la Cruz. Siempre que paseo por esta ciudad viajo inevitablemente a mi infancia; en particular esa zona de San Telmo, me trae olores tan familiares que me pierdo en los recuerdos, en aquellos veranos con mi abuela y abuelo, entre mimos, amor y besos; en aquellas tardes de travesuras y juegos con mis primas y primo, entre piscinas, cremas, brisa del mar y columpios. Ensimismada andaba hacia la calle Quintana cuando, justo al llegar a la esquina que daba con mi calle-destino, me rescata del pasado una enorme sonrisa que iluminaba un rostro conocido, de siempre, como de toda la vida. Levantamos las manos al unísono y en dos segundos ya estábamos abrazándonos por fin en persona, tras unos años de abrazos virtuales.

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Escena del corto, de la parte de animación

Escena del corto de la parte de animación

Lorenza Machín había saltado el charco desde Fuerteventura a Tenerife para recibir un más que merecido premio por su último corto – del que es guionista y protagonista principal-, dirigido por Ángel Valiente: A vivir! En él se trata esa enfermedad tan injusta y cruel como es el Alzheimer; pero Lorenza, optimista y tan llena de vida como es, lo hace desde un punto de vista positivo, porque, tal y como nos dijo a todxs ayer en la entrega de premio: “¿Quién nos dice a nosotras que a las personas que tienen por desgracia esta enfermedad no se le meten en la cabeza historias maravillosas que las ayuden a pasar el tiempo?”. Aquí les dejo un vídeo que pude grabar ayer en directo para que ustedes también puedan disfrutar de ese momento en diferido:

Lorenza Machín es una mujer entrañable, combatiente, dulce, guerrera, tierna, feminista, todoterreno, soñadora, llena de vida. Una persona auténtica, entera, coherente consigo misma y con la vida. Alguien de una sensibilidad y una sencillez que te envuelve, te cautiva.  Una mujer combatiente en continua de-construcción y en una incesante re-construcción de sí misma.

Lorenza Machín y Kika Fumero

Lorenza Machín y Kika Fumero – ¡Por el placer de ver mi nombre junto al de una grande como tú!

En el bolso de mi querida compañera viajaron tres cuentos y un pregón de las fiestas del año 2012 de nuestra queridísima capital majorera, Puerto Cabras (actual Puerto Rosario); cuatro libritos que tenían un destino común: mis manos. Hacía muchísimo tiempo que me había dicho que algún día me los regalaría. Y ese día, por fin, llegó.

Cuentos y Pregón de Lorenza Machín

Cuentos y Pregón de Lorenza Machín

Y cierro este post con una de sus dedicatorias que, como buen regalo que es, yo me apropio de ella y la reenvío a todxs ustedes:

Ojalá algún día, el mundo sea como este pequeñito jardincillo y no miremos las diferencias sino…el amor tan grande que nos une! (Lorenza Machín)

No tengo palabras para agradecerte las horas compartidas. Pocas, pero intensas. Decirte “Gracias” es quedarme corta, así que te ofrezco uno de mis mejores silencios cargado de agradecimiento.